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1-0, Piqué (min 84)
Roger Bogunyà
El FC Barcelona no jugará la final de Madrid. Un gol de Piqué cuando el partido moría ha sido insuficiente para doblegar al Inter, el conjunto más rácano de los que han visitado el Camp Nou este año. Motta fue expulsado en el 28.
El Barça, como quería Guardiola, recuperó esta noche su sello futbolístico. Y aún así fue
insuficiente para superar el planteamiento ultradefensivo de Mourinho y los suyos, expertos en la
organización defensiva y en las pérdidas de tiempo. Se jugó poco y sólo al final, tras el gol de
Piqué en el minuto 84, se rozó la remontada tan deseada por una afición que se entregó antes,
durante y después del partido. El campeón se va por la puerta grande, tras certificar una vez más
que es el mejor jugando al fútbol. Sin embargo, serán el Inter y el Bayern los que jugarán la final
del 22 de mayo.
Dominio sin peligro
El partido nació y se desarrolló como estaba previsto. El Barça sería el dueño del balón
-tuvo hasta un 84% de posesión en los minutos iniciales- y el Inter lo apostaría todo al
contragolpe, a la espera de errores de peso en la construcción azulgrana. Sólo Pedro, en dos
remates puntuales y desviados, amenazó con algo de peligro. El Inter se sentía comodísimo
agazapado. Había impedido al Barça tener ocasiones claras durante media hora. Fue entonces cuando
Motta propinó un manotazo en toda la cara a Sergio que le costó la roja directa.
Consecuencias de una roja
La roja a Motta acabó de retrasar al Inter. Eto’o y Milito, sus referencias ofensivas,
se convertían en apoyos para Maicon y Zanetti en los laterales. Incluso al contragolpe renunciaban
los italianos. Chivu, que entró en el once por la lesión de última hora de Pandev, ejercía ahora de
Motta. El entramado defensivo visitante se mantenía intacto y sólo Messi, con un colocado tiro
desde la frontal, hizo lucirse a Julio César, cuya única misión era perder tiempo. Al descanso, el
resultado era el inicial.
Revolución ofensiva
En la reanudación el encuentro continuó igual. El Inter impedía que el Barça pasara de tres
cuartos de campo. No había un solo espacio. Messi no podía jugar en vertical y, sin espacios, sólo
podía mirar a las bandas. Y Samuel y Lucio estaban espléndidos en el eje de la defensa. A todo eso,
se sumaban las incontables pérdidas de tiempo visitantes. Guardiola cambió el ataque: Jeffren y
Bojan por Ibrahimovic y Sergio.
A la desesperada y con Piqué
La ansiedad era evidente en el conjunto azulgrana, incapaz de superar la barrera de diez
hombres instalada por Mourinho. Al Barça le pesaba el hecho de jugar sabiendo que necesitaba dos
goles y no sólo uno. Y el primero llegó en el minuto 84, cuando Piqué, que ya ejercía de
‘9’, se inventó una maravilla en el interior del área que dejó sentados a Julio César y
Córdoba. Era el 1-0 que daba alas al equipo y a la afición. Sin embargo, ya era demasiado tarde.
Había vencido el estilo de un rival que en el Camp Nou renunció al balón.
El Bayern de Múnich es ya finalista de la presente edición de la Liga de Campeones. El conjunto alemán, que en el partido de ida había vencido a su rival en semifinales por 1-0 en el Allianz Arena, se impuso este martes por un contundente 0-3 al Olympique de Lyon y, por tanto, se aseguraba el billete para la final en el Santiago Bernabéu.
Roger Bogunyà
Llegó el día. El Barça y el Inter se enfrentan hoy con un objetivo: estar en la final de Madrid del 22 de mayo (20.45h, TV3, R@dio Barça). Los locales necesitan el 2-0 del 24 de noviembre para superar el 3-1 de la ida. El Bayern ya es finalista.
Anderlecht, Göteborg, Dinamo Kiev o Chelsea son los nombres de los equipos que han centrado toda la
atención de la previa de esta vuelta de semifinal europea. Son los recuerdos de noches mágicas en
clave azulgrana, seguramente la mejor inspiración para el Barça actual, necesitado de sólo dos
goles siempre y cuando no reciba ninguno. Como ya hizo el 24 de noviembre, cuando superó al Inter
por 2-0. El equipo tendrá el apoyo del mejor Camp Nou de la historia, como pedía Piqué, gracias a
una afición que lleva soñando con la remontada desde hace días a través de las redes sociales.
Ahora, sin embargo, ha llegado la hora de hablar en el campo.
Abidal, única duda
La
plantilla del Barça
tiene muchas ganas de afrontar este partido. Más que nunca. En la era Guardiola ningún rival
les había superado por dos goles antes de que lo hiciera el Inter hace una semana. Los azulgranas,
con el apoyo de más de 90.000 aficionados, quieren demostrar que lo que pasó en Milán fue un
accidente y que en el Camp Nou nada es imposible. El único peligro al que se enfrentan los de
Guardiola
es la ansiedad. Se ha hablado tanto, de este partido, que existe el riesgo de querer hacer el
segundo gol antes que el primero.
Para el compromiso el técnico contará con todos los futbolistas del primer equipo salvo
Iniesta, lesionado, y Puyol, sancionado. Abidal, todavía sin el alta médica, es duda.
Atacar, contraatacar
Más allá de los jugadores de los que disponga Guardiola, el
Barça atacará. Atacará, atacará y atacará. Es el sello que le ha llevado hasta la cima mundial y
también a la semifinal europea. El Inter, en cambio, planteará un partido parecido al de la ida,
quizás un poco más defensivo.
Mourinho
ya adelantó el martes nueve de sus once titulares.
Llega un Inter líder
El Inter llega al Camp Nou habiendo superado un fin de semana redondo. La Roma cayó 1-2 en
casa contra la Sampdoria, mientras que el Inter venció al Atalanta por 3-1 y ya es líder de la
Serie A. En el Camp Nou habrá un duelo de líderes y también un duelo de hermanos, los Milito. El
público se dejará la piel,
los jugadores también
. Entonces, ¿por qué no creer?
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